1936 - 2006
 
A 70 años de la insurrección revolucionaria contra el golpe fascista y la guerra civil

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León Trotsky  

Escritos sobre España

 

LOS BOLCHEVIQUES‑LENINISTAS ESPAÑOLES Y LA INSURRECCIÓN DE OCTUBRE DE 19341
(Extractos de cartas) 2

 

noviembre de 1934 

Aún no he recibido los documentos relativos a los recientes acontecimientos españoles en general y al papel jugado por nuestra sección en particular3. Pero el curso general de los acontecimientos es suficiente para sacar la conclusión de que nuestros camaradas españoles deberían haberse afiliado al partido socialista desde el mismo momento en que la diferenciación interna comenzaba a preparar a este partido para la lucha armada4. Nuestra situación en el proletariado español sería hoy mucho más ventajosa

 

 

15 de diciembre de 1934 5

 

(...) Peor es la pasividad de nuestra sección española (salvo gloriosas excepciones) de cara a importantes acontecimientos.6 Siempre hemos criticado a los dirigentes de la sección española, impregnados de una actitud propagandística y expectante. Todos los camaradas podrían y, deberían releer las discusiones internacionales con la dirección española. Lo más significativo es que los camaradas españoles han mostrado una actitud francamente hostil al giro francés7. Esto no es más que la confirmación de que la «intransigencia»8 en este punto no es sino la máscara de la pasividad puramente propagandística y periodística. No nos cansamos de repetir que la peor de las faltas cometidas por todas las secciones es la de la sección española al no adherirse a tiempo al partido socialista desde el inicio de la preparación de la lucha armada.

 

 

28 de febrero de 19359

 

Mire hacia España, querido amigo. Durante las sacudidas revolucionarias, la dirección de nuestra sección española se ha distinguido, durante todo este periodo, por su doctrinaria pasividad. Muchos de nuestros camaradas han luchado ferozmente de forma individual. Pero la sección española en su conjunto sé ha distinguido más por su crítica «objetiva» que por su actividad revolucionaria. Sin ninguna duda, constituye el ejemplo más trágico de toda la LCI. Observe como es precisamente esta sección la que hasta ahora permanece absolutamente intransigente frente al giro «oportunista» francés.10

 

Notas

1 Extractos de cartas de Trotsky publicadas en los boletines internos relativos a los grandes problemas del momento, sobre todo al giro «entrista» y las oposiciones que surgieron en las filas de la oposición internacional.

2 Carta al S.I. y a todas las secciones. Boletín Interno de la G.B.L., n.º 4, enero de 1935, dedicado a las posibilidades de extensión del «giro» francés respecto a los ejemplos austriacos, español y belga.

3 Esta observación confirma que el texto precedente fue redactado antes de que Trotsky recibiese ninguna noticia detallada sobre la insurrección de octubre en España

4 Esta queja se convertirá en el «leitmotiv» de las cartas de Trotsky. De hecho, dada la brevedad del tiempo transcurrido desde la proposición de entrada en el partido socialista y la insurrección de octubre, es poco probable que los militantes de la izquierda comunista hubieran podido jugar un papel decisivo, vista la disposición de los dirigentes socialistas. Sin embargo, es cierto que la decisión de entrar antes de octubre no hubiera dejado a los bolcheviques‑leninistas españoles en la situación de aislamiento que al parecer sufrieron

5 Carta al S.I. y a la sección belga, Boletín interno de la G.B.L., n.º 4, enero de 1935. Dedicado a las perspectivas de entrada de las juventudes leninistas belgas en la Joven Guardia Socialista, etapa hacia la aplicación en Bélgica del «giro francés».

6 Ignoramos a quien se refiere Trotsky cuando habla de «gloriosas excepciones». Los dos artículos publicados en New Internatíonal en diciembre de 1934, redactados por L. Fersen y José Luis Arenillas al día siguiente de la insurrección de octubre no hacen alusión a ninguna actuación particular de la izquierda comunista; el segundo se limita a mencionar la participación en la Alianza obrera de Cataluña. Esta puede ser una explicación del débil papel que le otorga Juan Luis Arenillas cuando escribe: «Fundamentalmente, la revolución española fue un movimiento sectario apoyado sobre los militantes del partido socialista. Se basó en comités secretos, en lugar de basarse sobre los sectores más avanzados de la clase, sobre los oficiales en vez de los soldados.» (New International, diciembre 1934, p. 139). En una carta dirigida en julio de 1935 a un militante americano, Juan Andrade, contesta a este texto mencionando el importante papel jugado en Asturias por Ignacio Iglesias y José Loredo Aparicio, refugiados en Bélgica después del fracaso de la revolución (International News, vol .1, n.º 1, 1935, pp. 4‑5).

7 La propuesta de Trotsky a sus camaradas franceses de entrar en la S.F.I.O. había provocado una ola de indignación. En Francia, Pierre Naville se había negado a entrar intentando mantener una «Ligue Communiste» independiente, antes de acabar entrando, junto con su grupo, en la S.F.I.O.
Otro grupo, animado por Lhuillier, se había separado, afiliándose a la Unión Communiste, proveniente de una escisión anterior, y que acabó entrando también en la S.F.IO. El principal dirigente de la sección alemana, miembro del S.I. Ackerknecht, llamado E. Bauer, se pasó al S.A.P. En la la sección americana, Hugo (Ehler), se puso a la cabeza de una oposición que denunciaba esta «capitulación ante la socialdemocracia». La sección holandesa, tras Sneevliet y la sección belga, que en su mayoría seguía a Vereecken, condenaban el «entrismo». Para todos estos opositores, la posición de la sección española y sobre todo la de Andrés Nin, que gozaba de gran prestigio, constituía un precioso apoyo. Estos grupos y tendencias tenían inclinación a acercarse a Landau, que estaba formulando las mismas criticas desde el exterior. Señalemos que Martin (A. Leonetti) se oponía al entrismo y cuando sus camaradas italianos propusieron entrar en el partido socialista italiano, él se negó a hacerlo, presentando su dimisión al S.I. Sin embargo Trotsky insistió en no romper con él, permitiéndole no entrar. Esto fue lo que hizo Martin ‑decididamente hostil a lo que él llamaba el «retorno a Barnum»‑ que permaneció en el S.I.

8 En la discusión sobre la entrada de los B.‑L. franceses en la S.F.IO., Trotsky llamaba «intransigentes» en tono de burla, a los adversarios de este giro.

9 «Centrist combinations and Marxist Tactics», carta al camarada polaco V. International Information Bulletin. W.P.U.S., 1935, n.º 1, reproducido en Writings of Leon Trotsky 1934‑1935, pp. 199‑206, V. era contrario a la entrada en la S.F.IO. y partidario de la entrada en el Buró de Londres.

10 Parece que por estas fechas los dirigentes de la sección española estaban intentando ‑‑como lo demuestra la carta de Andrade en la nota 6‑ organizar una fracción internacional con los adversarios del giro. Sneevliet, Vereecken (aunque con matices) y Landau apoyarían más tarde al P.O.U.M. contra Trotsky.



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