1931- 1936
A75 años de la caída de la monarquía y el inicio de la revolución española

La lucha por el socialismo más vigente que nunca
Recuperar la memoria para preparar el futuro


Lecciones de España

Ted Grant y Ralph Lee

 

Bajo el transparente disfraz de la agitación por una "alianza por la paz", el frente popular (1) de Gran Bretaña da ahora sus primeros pasos para entrar en la arena política. Los liberales ponen sus oídos con atención, el Partido Laborista encabeza una estruendosa oposición al proyecto y el Partido Comunista, el iniciador de la agitación, está utilizando todos los recursos a su disposición para la existencia del frente popular. Ahora es urgente y necesario que los trabajadores británicos saquen conclusiones de los acontecimientos en España, que examinen la experiencia del frentepopulismo, que se puede ver en la práctica en la guerra civil, para afrontar los problemas de mañana.

León Trotsky, que en una serie de artículos y panfletos sobre la situación española, ha señalado insistentemente el camino que deberían seguir las masas españolas si se quiere derrotar al fascismo, ha defendido también con insistencia que la única guía de ese camino, el partido obrero revolucionario, debe situarse a la cabeza del despertar de las masas españolas. Trotsky termina diciendo lo siguiente en su panfleto: La revolución en España, escrito en 1931: "Para una solución victoriosa de todas estas tareas son necesarias tres condiciones: un partido, una vez más un partido y de nuevo un partido".

Las condiciones para la victoria de los trabajadores sobre la reacción, epigramáticamente resumido, todavía están sin cumplir: esta es la lección que debe entrar en la conciencia de la clase obrera en Gran Bretaña y España.

Mientras los fascistas españoles se preparaban abiertamente, con ayuda del extranjero, para asestar su golpe, el gobierno del Frente Popular fracasa visiblemente en realizar los contra-preparativos que destruirían rápida y fácilmente al enemigo. El ejército fue dejado tranquilamente en manos de los reaccionarios, bajo las narices del gobierno del Frente Popular consolidaban su poderosa base entre los Moros (2) que, encontrando los grilletes del nuevo gobierno igual de mortificantes que los de la monarquía, fueron una presa fácil para las promesas engañosas de Franco. Por otro lado, los dirigentes reformistas impidieron que los trabajadores adoptaran aquellas medidas que habrían frustrado los planes fascistas, la creación de milicias obreras y comités de fábrica. Cuando a pesar de los ruegos de sus dirigentes para que no "provocaran" a la reacción, para que no "enemistaran" a sus socios republicano-capitalistas del Frente Popular, los trabajadores y los campesinos ocuparon la tierra, el gobierno respondió arrestando a los huelguistas, rompiendo las asambleas de los trabajadores, censurando los periódicos obreros, disparando a los campesinos. Esta es la historia relatada por los despachos de prensa y las comunicaciones oficiales en los meses del Frente Popular que llevaron a la guerra civil. De esta manera el Frente Popular en los meses precedentes a la insurrección de Franco amordazó y ató a las masas, echó a varios al campo contrario con la unión de los Moros que se oponían a un gobierno "democrático" que perpetuaba la miseria y la opresión.

Ni el Frente Popular ni ningún otro gobierno capitalista podrían resolver los problemas básicos de la España moderna. Cinco millones de familias campesinas con tierra insuficiente, tres millos de ellas sin nada de tierra, eran oprimidas por los impuestos y padecían hambre. Sólo la expropiación de los grandes terratenientes y la redistribución de la tierra entre los campesinos pobres podrían aliviar su hambre. Pero esta solución era imposible bajo el capitalismo, porque toda la estructura de la banca española descansa sobre las hipotecas agrarias, así que la ruina de los grandes terratenientes supondría la ruina de los capitalistas y los banqueros. Sólo un "Octubre" español (3) podría, asestando un golpe mortal a las clases capitalista y terrateniente, aliviar el hambre de las masas condenadas del campo.

Las condiciones de los trabajadores en las ciudades presentaban igualmente un problema irresoluble bajo el capitalismo. La industria española nació demasiado tarde para competir con los productos baratos que la industria extranjera bien desarrollada era capaz de lanzar a los mercados celosamente guardados, incapaz de encontrar incluso un mercado interno debido a la población campesina empobrecida. Marx y Lenin pensaban que no hay salida para los trabajadores de su prisión de pobres salarios y creciente desempleo, excepto derribando las barreras del capitalismo y poniendo el control de la industria en manos de la clase obrera.

En los primeros meses de la guerra civil los trabajadores española buscaron espontáneamente esta salida como una parte esencial de su lucha contra la reacción, Franco no sólo podía ser derrotado por el método militar. Era necesario adoptar medidas para levantar a las masas, darles algo por lo que luchar, ponerlas en movimiento: crear consejos de fábrica y aldea, crear tribunales de trabajadores, iniciar una fuerza policial y una milicia de trabajadores. De esta manera se podrían crear los inicios de un estado obrero capaz de dirigir una guerra revolucionaria contra los fascistas, existía junto al Frente Popular, desafiando su autoridad y arrebatándole sus funciones.

Los partidos comunista y socialista llegaron al rescate del gobierno capitalista amenazado de extinción. Entraron en el gobierno del Frente Popular y Caballero (4), aclamado como el "Lenin español", se convirtió en primer ministro. Paso a paso, las conquistas de los trabajadores fueron arrebatadas en nombre de la "defensa de la democracia". La milicia obrera se disolvió en el ejército republicano, los tribunales obreros se eliminaron y se desmanteló el cuerpo de la policía obrera.

El mismo proceso ocurrió en Catalunya donde el POUM entró en el gobierno de coalición, proclamando el gobierno de los trabajadores. Pero el POUM también proclamaba que la guerra civil era fundamentalmente una cuestión de socialismo frente a capitalismo, una verdad que socava los mismos cimientos del Frente Popular. Republicanos y socialistas unidos en una campaña vil de calumnias contra el POUM, acusándole de hacer el juego a Franco, echándole del gobierno, prohibiendo su propaganda y periódicos, arrestando y encarcelando a sus dirigentes.

A principios de mayo de 1937 el gobierno lanzó su ataque provocador contra los trabajadores para recuperar el control de los edificios y fábricas que estaban bajo el control de los trabajadores. La resistencia de los trabajadores fue superada y la burguesía recupero el pleno control en el terreno económico, político y militar.

Las alternativas a las que se enfrentan hoy las masas españolas son, por un lado, la victoria de Franco iniciando un régimen totalitario y, por otro lado, la ahora problemática victoria de un régimen capitalista "democrático" en una España desgastada y devastada que sólo puede gobernarse con una dictadura apenas disimulada. En cualquier caso, apretarán las cadenas sobre los miembros de los trabajadores, campesinos y el pueblo colonial, agotados y engañados.

Desde su mismo principio, el Frente Popular repudió en su programa no sólo las medidas socialistas sino incluso las semi-socialistas. Fue abiertamente y de acuerdo el guardián de la propiedad capitalista, anunciando grandiosos planes de reformas futuras ante los ojos de la población para desviar su atención de las miserias actuales. El frente popular proyecta en Gran Bretaña está cortado por el mismo patrón: "Cualquier idea de socialismo real tiene que dejarse a un lado en la actualidad", esto es lo que dice Sir Stafford Cripps (5) en Tribune (14/4/1938) suplicando un gobierno de "frente democrático". El Daily Worker apoya al candidato liberal en unas elecciones contra el candidato laborista, sonríe con desprecio ante el "’descubrimiento’ asombroso de que los liberales no son socialistas, como si los liberales pretendieran serlo". (11/5/1938).

Para Gran Bretaña y para España la lucha contra el fascismo es la lucha por el socialismo. Los planes armados y los planes alimenticios, el susto del espionaje y las precauciones contra las incursiones aéreas sirven para advertir a los trabajadores de que el período de "paz" rápidamente puede llegar a su fin. La recesión norteamericana en la industria se extiende a Gran Bretaña; en los primeros tres meses de 1938 el declive de las nuevas emisiones de capital, 33 millones de libras frente a los 49,505 millones de libras correspondientes al año pasado, indican las dimensiones de la venidera recesión industrial. El aumento del desempleo en la industria de armamentos y el aumento del reclutamiento en el servicio militar durante está siendo utilizado para enmascarar el crecimiento del desempleo industrial, y cambiar el centro de gravedad en la economía nacional no es visible en las estadísticas generales de comercio e industria porque el estímulo artificial de los preparativos de guerra ayuda a ocultar el proceso real de resquebrajamiento económico. El mal que afecta a los órganos vitales del capitalismo en decadencia produce como síntoma una actividad febril en ciertas ramas de la actividad industrial, acompañado por el falso sentido del bienestar que debe reconocerse como una "prosperidad" pre-guerra, el delirio que precede a la crisis.

Mientras continúe el boom de la pre-guerra y las masas británicas sigan en un estado comparativamente pasivo, los burócratas del ala de derechas de los sindicatos y el Partido Laborista se opondrán al frente popular. Cuando las masas comiencen a moverse, como hicieron en España y Francia, hacia una solución socialista militante de sus dificultades, la burocracia laborista no dudará en seguir el ejemplo de sus homólogos en España y Francia, poner un freno al movimiento de masas y llevarlo hacia los canales más seguros del frente populismo. Si hoy se resisten el frente popular no es porque sea el abandono abierto y traidor de ni siquiera la pretensión de socialismo, sino porque están bastante satisfechos con su propio estatus dentro de la sociedad capitalista, porque temen la exposición política a la que serían sometidos si se toma el poder. Hoy atacan a los liberales por no ser socialistas, mañanas les justificarán y defenderán, trabajarán mano a mano con ellos en la "conspiración rompehuelgas" del frente popular, como sus hermanos reformistas del Partido Comunista están haciendo ya.

El Partido Comunista de Gran Bretaña suplica el frente popular y apoya a los liberales por el programa de "armas para España", "defensa de las libertades democrática", "avance social económico del pueblo". El Frente Popular francés en el poder no suministró armas a España; los esclavos de las colonias francesas del norte de África e Indochina recibieron su parte de "libertades democráticas", armas y condenas a prisión, el gobierno del Frente Popular francés mordisqueó las concesiones arrancadas a la clase dominante a través de la acción huelguística directa de los trabajadores franceses y frustraron sus conquistas salariales por la manipulación monetaria. Los liberales y los capitalistas "progresistas" ofrecen, en lugar de reformas, "planes" grandilocuentes de reformas.

Los últimos escritos de los dirigentes del Partido Comunista demuestran que son conscientes del papel traidor de los liberales. Hoy son capaces de explotar la reputación de la militancia ganada por el trabajo de los militantes del partido en la lucha sindical, para dirigir a los trabajadores militantes por el camino político trazado por sus maestros del Kremlin. Stalin y compañía están dispuestos a sacrificar las aspiraciones socialistas de la clase obrera británica por el bien de una alianza de guerra con la burguesía británica y con esta objetivo han ordenado un frente popular en Gran Bretaña. El Partido Comunista se apresura a obedecer, descarada y cínicamente contradicen sus argumentos de hace unos meses, consciente y deliberadamente manipulan a los trabajadores para que apoyen un gobierno de coalición con el enemigo de clase, vendan los ojos a los trabajadores mientras los liberales preparan el puñal que clavarán en su espalda.

El Partido Comunista lleva a cabo su trabajo traidor con gritos altos de "¡unidad! ¡unidad!" Pero la clase obrera británica constituye por sí misma dos tercios de la población, arrastraría tras de sí a la mayoría de la clase media más baja si presentara un programa audaz de reivindicaciones socialistas. Los trabajadores no necesitan una alianza con ningún sector del enemigo de clase, menos aún con los liberales en decadencia y desde hace tiempo en bancarrota. Instintivamente saben que la unidad es un arma poderosa en su lucha, la unidad de la "clase obrera". El frente popular es una caricatura de la unidad. El auténtico frente único sobre bases de clase, uniendo a los trabajadores, a sus organizaciones, a sus partidos en un programa de lucha común es la necesidad más apremiante hoy, la única forma de defender los derechos y privilegios que los trabajadores han ganado en generaciones de lucha y sacrificio. La defensa victoriosa de estas concesiones debe llevar inevitablemente a la campaña por todos los derechos de los trabajadores, a la lucha por el poder obrero.

La experiencia de España es una advertencia y una lección para los trabajadores del mundo, sobre todo para los británicos. El drama de ayer en España se está ensayando ya en Gran Bretaña. Mañana se interpretará si los trabajadores británicos no consiguen ser conscientes de la naturaleza de las tareas que la historia ha puesto ante ellos. Y para enfrentarse a estar tareas, la clase obrera necesita sobre todo ‘un partido, una vez más un partido y de nuevo un partido’.

 

Notas

1 El frente popular o frente del pueblo es un nombre que se da a las coaliciones entre los partidos obreros y los llamados partidos capitalistas radicales o liberales. La Internacional Comunista adoptó la política del frente popular en 1935, después de la debacle del ascenso de Hitler al poder.

2 La población árabe de África noroccidental. Lucharon durante años en Marruecos para conseguir la autonomía del gobierno español. El gobierno del Frente Popular no hizo nada, Franco les prometió la independencia.

3 La revolución rusa tuvo lugar en Octubre de 1917 según el viejo calendario ruso.

4 Largo Caballero, dirigente de la tendencia de izquierdas del Partido Socialista Obrero Español en los años treinta. Primer ministro desde septiembre de 1936 a mayo de 1937.

5 Stafford Cripps, parlamentario laborista desde 1931, expulsado del partido durante un período den 1939 por hacer campaña a favor del frente popular. Como Ministro de Hacienda desde 1947 a 1950, introdujo un programa económico de austeridad. Tribune era el periódico de la izquierda reformista del partido y que Cripps ayudó a fundar en 1937.



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